Paseo nocturno por el cementerio

Y lo hice, contra todos los pronósticos, inclusive los míos, anoche finalmente llegó el día en que con un grupo de amigos tomamos el famoso tour nocturno por el cementerio. Debo recalcar que me considero una fanática de los cementerios de día, para muchas personas esto parece un poco morbo, pero me gusta mucho pasear por los patios, admirar la arquitectura y respirar la paz que sólo en ese lugar se vive. Hasta ayer consideraba que conocía el Cementerio General de memoria, me equivoqué, conocí sectores que nunca antes había visto.
Todo comenzó hace un mes, cuando a Víctor se le ocurrió la idea de tomar este tour, a pesar del miedo que me daba irme a meter de noche ahí, la curiosidad me ganó y decidí tomar el riesgo, como un desafío personal, porque como sabrán quienes me conocen soy una verdadera cobarde respecto a lo paranormal (porque he visto cosas que me hacen creer, pero eso es tema para otro post). Durante este mes varias veces me arrepentí de ir, pero luego el bicho me picaba otra vez y me volvía a entusiasmar.
Nos pasamos muchos rollos, ya veíamos que nos salía la llorona o la famosa novia a jalarnos las patas, pero... lamentablemente (o afortunadamente), nada de eso ocurrió, para mi sorpresa el cementerio es aún más tranquilo de noche que de día. El silencio y el repentino ladrido de perros es todo lo que te acompaña en tu camino. Prácticamente no sentí miedo, aunque debo reconocer que cuando el guía nos dijo que entraríamos a unas galerías por donde supuestamente penaba la llorona se me salió un automático "me niego", pero cuando vi que todos comenzaban a entrar no tuve más remedio que seguir a la masa. Para ser honesta lo que más me asustó fue el cabro chico que acompañaba al guía, este niño estaba encargado de ir al último del grupo vigilando que nadie se apartara. Pero, este cabro aparecía y desaparecía, a veces saltaba a través de los mausoleos y ponía caras de cuco. Eso sí que me asustó.
También hubo un momento, que algunos dijeron haber sentido un golpe, yo no escuche nada, Gabriel dice haber visto al niño que acompañaba al guía golpear una puerta. En fin. Otras chicas que iban en el tour gritaban como locas por las baratas que habían en la tierra (sin comentario).
En resumen, en el cementerio no penan, por lo menos no me penaron, todo es más tranquilo que una taza de leche, la arquitectura es hermosa y las estatuas tienen historia. Cada figura en el cementerio tiene un significado, un museo al aire libre como reza su sitio web.


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