Fonasa, sin comentarios
La hermana menor de mi papá, María Angélica, Quilita como le decimos todos, tiene síndrome de Down. Ella ya anda cerca de los 40 años, pero en su mente tiene 15, como toda mujer se quita la edad, aunque es un poco exagerada.
La Quili es sin duda mi tía favorita, es cariñosa, siempre se acuerda de mí, de mi marido y de mi hija, incluso todavía se acuerda de mi abuelita que murió hace 13 años!! En fin, ella es mi adoración y haría cualquier cosa para protegerla. En su mundo no existe el odio ni el rencor, y aunque esté toda la familia peleada, ella sigue feliz y contenta con todos.
Bueno, mejor voy al grano. Obviamente la Quili sigue siendo carga de mis abuelos y depende 100% de ellos para todo. Hace un tiempo estaba enfermita y mi abuela -una señora de más de 80 años- partió a Fonasa a comprar un bono para poder llevarla al médico. Al llegar a la ventanilla, la simpática persona que la atendió se limitó a decirle: "la persona está desafiliada". Punto final, que pase el siguiente. Mi abuela, una persona bastante introvertida, apenas alcanzó a preguntar por qué no podía comprar el bono, simplemente no le dieron boleto. Se dirigió a otra oficina, y nuevamente ocurrió lo mismo. Nadie del personal de Fonasa se dio el tiempo de explicarle qué pasaba. Porqué mi tía -una persona discapacitada- no podía tener acceso a la salud como cualquier otro chileno.
Mi pobre y antigua abuela se dejó pasar a llevar y la Quili se quedó sin ir al médico. Al tiempo después durante una cena familiar salió el tema a colación y ella nos contó lo que le había pasado. Todos los presentes saltamos de ira, ¡cómo era posible!
Mi mamá que tiene más tiempo que todos y por cierto mayor personalidad para patalear. Partió a los días después a averiguar qué estaba pasando. Con todos los papeles de mis abuelos, los documentos de mi tía en mano pidió una explicación. Sorpresa!! El súper nuevo software que habían instalado -no sé si tendrá algo que ver con el Auge- la había desafiliado automáticamente al ser una persona mayor de edad. Ok, está bien digo yo. Esas cosas pasan y lamentablemente la modernidad conlleva problemas, pero.... ¿cómo nadie del personal pudo explicarle a mi anciana abuela lo que estaba pasando?, les importó un comino y dejaron a una pobre vieja con su hija con síndrome de Down sin una explicación. Siento impotencia, sé que hay personas que les toca vivir cosas peores, pero como dije quiero a mi Quili con locura y no puedo aceptar que su atención de salud se vio postergada por la mala voluntad de personas que se suponen también son seres humanos.


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