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En un potrero de yeguas, luego de un litro y medio de pisco sour, 750ml de tinto y 250 de blanco, comenzó el cuestionamiento del origen de nuestra raza de yeguas. Y así como hay pokemones, peloláis, emos e hijos de Dios, después de los 25 también hay categorías.
Las menores de 25 no tienen poder adquisitivo, solo ven TV y exclusivamente farándula, se mueven entre la universidad y conseguirse un buen trabajo. Las yeguas tenemos el trabajo que queremos y poder de decisión sobre nuestras compras. No hablamos de farándula pero pelamos los pormenores del caso Rocha y nuestro programa símbolo es “Pollo en Conserva".
Las clasificaciones son: 1.- aweonadas, pero no vale la pena gastar palabras en tonteras; 2.- yeguas, pelamos solo por tener un minuto de entretención; y 3.- mariconas, aquellas que pelan solo por maldad.
Claves para reconocer una yegua:
- Pasa una mina y solo con la mirada sabes el comentario que querían hacer. Una maricona agrega el comentario extra con maldad. Tipos de comentarios de esta última: La falda es charcha, esta loca ha subido por lo menos 3 kilos, quién le dijo a esta leona que amarillo limón combina con plomo, pórtate mal y te compro esa tenida, yo a mi hija le voy a poner un nombre normal.
- La yegua se propone una meta y la cumple. La maricona se propone una meta, no la cumple pero te dice que lo hizo solo para hacerte sentir miserable (por ejemplo bajé tres kilos pero nunca se notaron).
- Una yegua sabe cómo educar a una potrilla, aquella será la yegua del futuro.
- Una yegua comparte los datos y picadas para las mejores compras. Una maricona dice haber hecho la mejor compra, que pagó full price pero al final del día era 100% poliéster. Mientras que la yegua sigue con el 100% algodón, aunque sea del año pasado.
- La maricona le gasta la plata al marido, aunque no la necesite, dice que gasta menos y nunca está contenta. La yegua se gasta lo propio aunque se quede sin luz sin mes, pero es lo suyo.
- Aunque una yegua puede ser considerada arribista, la verdad es que una yegua sí aspira a más pero crece por sus propios méritos. La maricona se caga a cualquiera por llegar más arriba.
- Las yeguas no hablan a gritos. Nada de “galla”
Finalmente, es necesario mencionar que una aweonada puede llegar a ser yegua o maricona, una yegua puede cruzar a maricona. Pero una maricona jamás podrá reintegrar el clan de las yeguas.
Las yeguas somos regias, solo nos juntamos entre yeguas y escribimos estos blogs para ser más yeguas.
Por eso, hombres, búsquense una yegua, siempre les diremos las cosas en la cara. Una maricona los dejará en la calle.
Las menores de 25 no tienen poder adquisitivo, solo ven TV y exclusivamente farándula, se mueven entre la universidad y conseguirse un buen trabajo. Las yeguas tenemos el trabajo que queremos y poder de decisión sobre nuestras compras. No hablamos de farándula pero pelamos los pormenores del caso Rocha y nuestro programa símbolo es “Pollo en Conserva".
Las clasificaciones son: 1.- aweonadas, pero no vale la pena gastar palabras en tonteras; 2.- yeguas, pelamos solo por tener un minuto de entretención; y 3.- mariconas, aquellas que pelan solo por maldad.
Claves para reconocer una yegua:
- Pasa una mina y solo con la mirada sabes el comentario que querían hacer. Una maricona agrega el comentario extra con maldad. Tipos de comentarios de esta última: La falda es charcha, esta loca ha subido por lo menos 3 kilos, quién le dijo a esta leona que amarillo limón combina con plomo, pórtate mal y te compro esa tenida, yo a mi hija le voy a poner un nombre normal.
- La yegua se propone una meta y la cumple. La maricona se propone una meta, no la cumple pero te dice que lo hizo solo para hacerte sentir miserable (por ejemplo bajé tres kilos pero nunca se notaron).
- Una yegua sabe cómo educar a una potrilla, aquella será la yegua del futuro.
- Una yegua comparte los datos y picadas para las mejores compras. Una maricona dice haber hecho la mejor compra, que pagó full price pero al final del día era 100% poliéster. Mientras que la yegua sigue con el 100% algodón, aunque sea del año pasado.
- La maricona le gasta la plata al marido, aunque no la necesite, dice que gasta menos y nunca está contenta. La yegua se gasta lo propio aunque se quede sin luz sin mes, pero es lo suyo.
- Aunque una yegua puede ser considerada arribista, la verdad es que una yegua sí aspira a más pero crece por sus propios méritos. La maricona se caga a cualquiera por llegar más arriba.
- Las yeguas no hablan a gritos. Nada de “galla”
Finalmente, es necesario mencionar que una aweonada puede llegar a ser yegua o maricona, una yegua puede cruzar a maricona. Pero una maricona jamás podrá reintegrar el clan de las yeguas.
Las yeguas somos regias, solo nos juntamos entre yeguas y escribimos estos blogs para ser más yeguas.
Por eso, hombres, búsquense una yegua, siempre les diremos las cosas en la cara. Una maricona los dejará en la calle.


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