lunes, agosto 06, 2007

Cuna de oro

No nací en cuna de oro, pero sí nací en un hogar de gente luchadora, de pequeña vi a mis padres sacarse la mugre por darnos a mí y mi hermana lo mejor, ya fuera en lo económico ye n lo emocional. Mi padre trabajaba largas horas y comenzó desde muy joven y desde muy abajo, partió haciendo aseo, también fue ascensorista, junior, etc, él aprovechó todas las oportunidades que se le fueron dando y así fue surgiendo hasta ser quien es ahora. Y me siento muy orgullosa de poder contarlo. Mi mamá también, siempre ha sido muy empeñosa, ha estudiado todo lo que ha podido y se ha sacado la cresta trabajando para ser mucho más que una dueña de casa. Es por esto mismo que me veo obligada a escribir este post con mucha rabia. Debido a circunstancias de la vida, tuve que emplear una persona en mi casa para que me ayudara con los quehaceres y a atender a mi hija que ya está por cumplir los tres años. Con mi marido entrevistamos a varias personas, y finalmente decidimos por una chica joven que ya tenía 3 hijos. Nos pareció buena persona y por lo que conversamos también nos pareció que era quién más necesitaba la pega realmente. Cuando le explique a esta niña las cosas que tenía que hacer fuimos muy claros, ella estuvo de acuerdo con el salario y hasta ahí estábamos muy bien.

Lamentablemente no logro entender cómo gente que necesita salir adelante, pues ya es madre de tres niños sin tener 30 años, puede llegar a ser tan floja. No voy a entrar en detalles, sólo puedo decir que al segundo día de trabajo tuve que pedirle que no volviera más, pues más que ayudarme me salió más trabajo. Una de las cosas que más se le recalcó era que tenía que encargarse de mi hija y no era capaz de responderle cuando mi niña le preguntaba algo. ¡¡Todo mal!!

Y como guinda de la torta, al momento de pedirle que no volviera comenzó a gritarme desde la calle un montón de estupideces. Me siento defraudada y realmente no sé que voy a hacer, ahora no quiero tener a nadie en mi casa y prefiero aperrar sola con la ayuda de mi familia. Durante los dos días en que trabajó, fuimos sumamente atentos con ella, todo se le pedía por favor y se le daba las gracias y en cambio ella respondía haciendo las cosas de mala gana y tirándose en el sillón para leer revistas y ni inflar a mi pequeña. Y eso que yo también estaba en la casa recuperándome de una lesión en mi mano....
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