miércoles, febrero 28, 2007

¿Chica con suerte?

Lo reconozco, ando poco en micro. Salgo muy poco, pero igual quiero contar cómo me ha ido en mis pocas salidas con el nuevo sistema de transporte, el famoso Transantiago.

La primera vez que tuve que salir a tomar una micro con el nuevo sistema fue al segundo día tras su inauguración, la noche anterior me senté a mirar las noticias y vi con horror todo lo que había pasado: la gente colgando de las micros, las grandes masas tratando de llegar a sus trabajos, me aterré y a la mañana siguiente salí con casi dos horas de anticipación y vestida como para la guerra (zapatillas, jeans y chaqueta). Debo agregar que vivo en una comuna complicada, en la que siempre ha habido problemas para tomar locomoción, en un sector que crece cada día.

Al salir de mi villa me pongo a esperar la famosa micro local, color rojito según entendí en el mapita, espero un minuto cuando veo que ahí viene la micro. La hago parar y grande fue mi sorpresa al ver que venía prácticamente vacía, eran las 8am, hora punta en que en cualquier otro día me habría ido colgando. De acuerdo a lo que yo había entendido en el sitio de internet, debía bajarme en el centro de mi comuna para tomar la troncal que me llevaría hasta Vitacura, mi destino.

Hasta ahí yo pensaba que era suerte y que seguramente en la troncal tendría problemas. Pero resulto que no fue así. Tomo la troncal que venía con un nivel de pasajeros normal. En resumen llegué a mi destino una hora y media después de salir de casa, prácticamente lo mismo que en otra ocasión.

Al día siguiente, ya con más confianza salí un poco después, igual dándome un margen en caso que mi primera experiencia haya sido solo suerte, pero al contrario, de nuevo todo muy bien, viajando cómodamente sentada, arrepintiéndome de no haber sacado ese libro que tengo ganas de volver a leer.

Y ayer nuevamente debí salir a hacer un trámite, en esta ocasión, debí pasar por el centro -cosa que las dos veces anteriores había felizmente evitado-, ahora sí pensaba que se me haría complicado, pero debo decir que otra vez todo surgió muy bien. Es verdad que ahora no viajé sentada todo el camino, pero sí estuve cómoda, nadie me apretó ni me pegó una fregadita. Viajé de Quilicura a Estación Central en menos de una hora y de milagro en el SII me atendieron rápidamente, así que estuve de vuelta en casa muy rápido.

Al contar todo esto, no quiero decir que aplauda este sistema, sé de gente cercana que lo ha pasado mal, creo que le faltan muchas cosas para mejorar, pero estoy segura que con el tiempo las cosas irán mejorando. Yo ahora me considero una chica con suerte, ya llegará un día que me toque salir y me tenga que ir colgando o que quizás simplemente no pueda tomar una micro. Pero por ahora estoy conforme al menos con mi experiencia.

1 Comments:

Blogger Moira said...

Yo vivo en una comuna privilegiada en cuanto a ubicacion, así que es bien poco lo que puedo opinar, pero me consta que para ir a casa de G, en Ñuloa, es un cacho.

Creo que el sistema en teoría es bueno, y que cuando los problemas se solucionen va a ser un avance significativo.

A mi juicio, los principales problemas son:

1. "La información está a un clic de distancia". Me parecería perfecto, si no fuera porque el porcentaje de hogares con acceso a Internet en Santiago es todavía demasiado bajo como para basar una campaña de información para un proyecto de esta envergadura casi exclusivamente en Internet. Además, aunque haya acceso en una casa X... ¿cuántas personas mayores de 50 años saben sacarle provecho?

2. Dejar solamente 1 recorrido en avenidas que antes contaban con 8 ó 9 es una pelotudez.

3. Las tarjetas Bip!, una frescura. Resulta que ahora mucha gente tuvo que comprarla, pero no porque no se hubiesen preocupado antes, sino porque los pelotiyeguas al mando no calcularon bien cuántas se necesitarían y no había suficientes.

En fin, eso por ahora

Cariños y saludos.

marzo 02, 2007  

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